Consultoras privadas proyectan una inflación cercana al 3% en marzo, impulsada por subas en combustibles, educación e indumentaria; el dato oficial se conocerá el 14 de abril.
Las primeras estimaciones de consultoras económicas y analistas del mercado ubican la inflación de marzo en torno al 3%, en un escenario donde vuelven a combinarse aumentos regulados y presiones externas sobre los precios. El dato oficial será difundido el próximo 14 de abril por el INDEC, en un contexto donde el Gobierno busca consolidar una desaceleración inflacionaria.
Uno de los factores que más incide en la proyección del mes es la suba en los combustibles. Según los relevamientos privados, el aumento de la nafta podría aportar hasta 0,6 puntos porcentuales al Índice de Precios al Consumidor (IPC). Detrás de este ajuste aparece el impacto internacional del precio del petróleo, atravesado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que repercuten directamente en el mercado local.
El traslado a precios de los combustibles no solo afecta al rubro transporte, sino que también tiene efectos indirectos sobre la logística y la cadena de distribución, amplificando su incidencia en el índice general.
A ese componente se suman los aumentos estacionales en educación, habituales en el inicio del ciclo lectivo. Las cuotas de colegios privados registraron incrementos en distintas jurisdicciones, lo que vuelve a posicionar a este rubro como uno de los de mayor incidencia en marzo.
También la indumentaria aparece entre los sectores con mayores ajustes. Tras meses de relativa estabilidad, el cambio de temporada impulsó subas en prendas de otoño-invierno, con impacto especialmente en grandes centros urbanos.
En este escenario, las consultoras coinciden en que, si bien el nivel proyectado se ubica por debajo de los picos registrados en 2024, todavía persisten núcleos de presión que dificultan una desaceleración más marcada. La dinámica de precios regulados y la evolución del tipo de cambio continúan siendo variables clave a seguir.
Desde el Gobierno nacional se mantiene la expectativa de sostener una trayectoria descendente de la inflación, apoyada en el ancla fiscal y monetaria. Sin embargo, en el análisis privado advierten que factores externos, como el precio internacional de la energía, pueden alterar esa tendencia en el corto plazo.
El dato de marzo será observado con atención tanto por el equipo económico como por los mercados, ya que permitirá evaluar si la desaceleración inflacionaria logra consolidarse o si enfrenta nuevos límites en el contexto actual.
En paralelo, la evolución del IPC también tiene impacto directo en las negociaciones salariales y en la actualización de contratos, lo que refuerza su centralidad en la agenda económica y política.
Con este panorama, marzo se presenta como un mes de transición, donde conviven señales de moderación con ajustes puntuales que mantienen la inflación en niveles todavía significativos para la economía argentina.