Al menos tres palestinos murieron en Gaza, entre ellos un adolescente, en nuevos ataques israelíes que volvieron a exponer la fragilidad del alto fuego.
La Franja de Gaza volvió a quedar este martes 5 de mayo bajo fuego israelí, con al menos tres palestinos muertos, entre ellos un adolescente de 15 años, según fuentes médicas citadas por Reuters. Los ataques se produjeron en distintos puntos del enclave: uno cerca del barrio Sheikh Radwan, en la ciudad de Gaza; otro por fuego de tanque en el centro del territorio; y un tercero contra una comisaría del norte, donde murió el menor y resultaron heridos varios agentes. Israel no realizó comentarios inmediatos sobre esos episodios.
El dato político central es que los ataques ocurrieron pese al alto el fuego pactado en octubre de 2025. Esa tregua redujo la intensidad de la guerra abierta, pero no logró estabilizar el territorio ni impedir operaciones casi diarias. Israel sostiene que sus acciones apuntan contra amenazas de grupos armados y violaciones del cese de hostilidades. Del lado palestino, las autoridades sanitarias informaron que desde el inicio de la tregua murieron al menos 830 personas en Gaza, mientras Israel reportó cuatro soldados muertos en el mismo período.
La continuidad de la violencia mantiene a Gaza en una situación de emergencia prolongada. Más de dos millones de personas viven en condiciones de desplazamiento, con amplias zonas destruidas y una ocupación israelí que se extiende sobre más de la mitad del enclave. Desde octubre de 2023, la cifra de muertos palestinos supera los 72.500, en su mayoría civiles, según autoridades sanitarias gazatíes citadas por Reuters.
La secuencia vuelve a mostrar el límite de los acuerdos parciales cuando no existe una salida política de fondo. Para Israel, el control territorial y las operaciones selectivas se presentan como garantías de seguridad. Para la población palestina, cada ataque confirma que la tregua no equivale a una normalización de la vida cotidiana. En el plano internacional, la falta de una respuesta unificada mantiene abierta una crisis que combina dimensión militar, humanitaria y diplomática.