Tras una nueva marcha en reclamo de justicia, autoridades confirmaron el reemplazo total del personal de la Escuela 21 y un regreso a clases con equipos especializados.
La crisis institucional que atraviesa la Escuela N° 21 sumó este martes un nuevo capítulo, con una movilización masiva de la comunidad educativa y decisiones oficiales que marcan un punto de inflexión en la gestión del conflicto. La protesta, encabezada por madres y familiares de estudiantes, volvió a instalar en la agenda pública las denuncias por presuntos casos de abuso dentro del establecimiento y derivó en una serie de definiciones concretas por parte de las autoridades educativas.
La marcha partió desde el edificio municipal de Trelew y concluyó en la Escuela N° 85, donde se desarrolló una reunión clave entre las familias afectadas, sus representantes legales y la supervisora seccional, Graciela Ortiz. Allí se delinearon las primeras medidas de fondo para abordar la situación, en un contexto de fuerte presión social y creciente demanda de respuestas institucionales.
Según lo informado por voceras del grupo de madres, una de las resoluciones centrales fue el desplazamiento total del plantel de la Escuela 21. La medida alcanza a todos los niveles de la estructura interna: equipo directivo, docentes y personal auxiliar. “Se va a cambiar absolutamente todo. Directivos, maestros, porteros: todos fueron echados y no van a ir a otra escuela tampoco”, señalaron, en referencia a la decisión de apartar a la totalidad del personal del circuito educativo inmediato.
El alcance de esta determinación no solo implica una reconfiguración completa del funcionamiento institucional, sino que también abre interrogantes sobre los mecanismos de supervisión previos y las responsabilidades administrativas en el seguimiento de las denuncias. En paralelo, las familias anticiparon que avanzarán con acciones judiciales contra quienes formaban parte del establecimiento al momento de los hechos denunciados.
En ese marco, desde el ámbito educativo se comenzó a delinear un esquema de contingencia para garantizar la continuidad pedagógica, con la premisa de priorizar la seguridad y el acompañamiento de los estudiantes. El regreso a clases, previsto tentativamente para la próxima semana, se realizará bajo un formato excepcional, que tendrá fuerte presencia estatal y dispositivos específicos de intervención.