Washington frenó por ahora la escolta naval en Ormuz pero mantiene presión sobre Irán mientras negocia una salida diplomática en plena tensión petrolera y regional.
La Casa Blanca decidió pausar de manera temporal el operativo naval conocido como “Project Freedom”, una iniciativa encabezada por Estados Unidos para escoltar buques comerciales en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles para el comercio energético global. La decisión fue comunicada por Donald Trump, que la vinculó con avances en las conversaciones con Irán, aunque Washington mantiene activa la presión sobre los puertos iraníes.
El movimiento marca un giro táctico dentro de una crisis que venía escalando en el Golfo Pérsico. Según la información disponible, el estrecho permanece prácticamente paralizado desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, en un escenario que combina tensión militar, impacto económico y señales diplomáticas cruzadas. Estados Unidos presentó la pausa como una señal de apertura, pero no como un retiro de la zona ni como una baja definitiva de la presión sobre Teherán.
La disputa por Ormuz excede la dimensión bilateral entre Washington y Teherán. Por ese corredor circula una parte clave del petróleo y el gas que abastece a los mercados internacionales, por lo que cada gesto militar o diplomático repercute sobre precios, seguros marítimos y decisiones de los grandes compradores energéticos. En ese contexto, el gobierno estadounidense busca mostrar capacidad de control sin cerrar la puerta a una negociación que evite una escalada regional mayor.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que Irán no debe controlar el estrecho, mientras que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, habló de un pasaje exitoso por la zona y remarcó que el alto el fuego continuaba vigente. Sin embargo, el cuadro sigue atravesado por acusaciones cruzadas: se reportaron ataques con misiles y drones desde Irán hacia Emiratos Árabes Unidos, algo que Teherán negó.
La diplomacia aparece ahora como el canal que Washington intenta reactivar. Pakistán figura como mediador y el canciller iraní tiene previsto viajar a Beijing, un dato que incorpora a China como actor de peso en la arquitectura de salida. Para Trump, la pausa naval le permite exhibir una búsqueda de acuerdo sin levantar del todo el dispositivo de presión. Para Irán, en cambio, el margen está en evitar que la negociación sea leída como una concesión bajo bloqueo.