El dirigente mercantil advirtió que la comparación con Japón o Polonia es incompleta sin desarrollo industrial. Aseguró que la apertura comercial sin políticas productivas está destruyendo el empleo en Chubut.
Los comercios con persianas bajas y los trabajadores que no logran cubrir la canasta básica antes de la quincena marcan el pulso de una crisis que el discurso oficial intenta minimizar con comparaciones internacionales. El dirigente mercantil Alfredo Beliz salió al cruce de las recientes declaraciones del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien planteó que Argentina debe eliminar trabas para alcanzar los estándares salariales de países como Japón o Polonia. Para Beliz, este enfoque omite el proceso previo de construcción de infraestructura y productividad que esos países sostuvieron durante décadas.
La teoría de eliminar la “restricción externa” mediante la apertura comercial y el cambio de leyes vigentes choca, según el gremialista, con la realidad de los sectores manufactureros locales. El sector autopartista nacional ya muestra las primeras consecuencias de este rumbo, con una caída en la producción del 22,5% solo en el primer bimestre de 2026. Esta cifra se traduce en el cierre de plantas y una presión creciente de las importaciones que pone en jaque la continuidad de miles de puestos de trabajo directos.
El argumento de que la salida del cepo ordenaría el mercado interno parece haber quedado lejos de los resultados observables en el territorio. Beliz remarcó que, lejos de mejorar el consumo, los sectores productivos se encuentran cada vez más golpeados por una apertura que no contempla la capacitación de los trabajadores ni la inversión en tecnología. “Se dijo que salir del cepo iba a mejorar el mercado interno, pero hoy vemos comercios cerrados”, advirtió al analizar el deterioro de la actividad económica en las principales ciudades.
La comparación con Polonia y Japón también requiere una revisión de sus historias industriales que el Gobierno nacional prefiere no mencionar en su discurso público. En el caso europeo, la integración no se basó en el desmantelamiento del mercado laboral, sino en un fortalecimiento de la capacidad de producción propia. “Polonia no llegó a Europa destruyendo su mercado laboral, se integró a Europa produciendo”, subrayó Beliz, marcando una diferencia sustancial con el enfoque de desregulación extrema que se impulsa desde la Casa Rosada.
En el contexto regional, la provincia de Chubut presenta dificultades estructurales que exceden la mera existencia de normas o trabas burocráticas. Los altos costos logísticos y la falta de infraestructura básica impiden que las zonas de explotación ganadera y productiva puedan expandirse o modernizarse. “Hoy hay zonas de explotación ganadera y productiva que están cercadas, sin poder avanzar”, sostuvo el dirigente, denunciando que no se puede hablar de competitividad cuando en el territorio faltan las condiciones básicas para producir.
La productividad laboral del país sigue muy por debajo del promedio de las naciones desarrolladas, lo que limita cualquier intento de salto salarial espontáneo por decreto o desregulación. Beliz insistió en que el problema central no es simplemente exportar cualquier materia prima que se tenga a mano, sino sumar valor agregado y tecnificar las ventas manufactureras. “El problema no se termina enviando todo lo que tengamos, sino en producir mejor”, remarcó sobre la baja participación de la alta tecnología en las ventas argentinas al exterior.
La mirada de los mercados financieros y la eliminación de regulaciones parecen estar desconectadas de la necesidad de sostener un sistema de defensa para los trabajadores. Según el dirigente mercantil, Japón no logró elevar sus ingresos debilitando a los gremios, sino negociando pautas de productividad que permitieron un crecimiento conjunto. Este contraste deja al descubierto un modelo que, bajo la promesa de salarios del primer mundo, corre el riesgo de “romper” los sectores que hoy sostienen el tejido social.
El cierre de plantas industriales y la caída del consumo interno generan un efecto dominó que afecta directamente al sector comercio, principal termómetro de la economía urbana. Para Beliz, la discusión técnica sobre las exportaciones es estéril si no se contempla cómo proteger a las familias que dependen de la industria nacional. “Es torpe hablar de Japón y Polonia mientras se funde la industria argentina”, sentenció, cuestionando la falta de una política productiva que acompañe la apertura de los mercados.