Apple empujó nuevos máximos en Wall Street, mientras el retroceso parcial del petróleo alivió temores inflacionarios y sostuvo el optimismo de los inversores globales este viernes.
Wall Street cerró este viernes 1 de mayo con nuevos récords en el S&P 500 y el Nasdaq, en una jornada marcada por balances empresariales mejores a los esperados, el fuerte impulso de Apple y una baja parcial del petróleo que ayudó a descomprimir el clima financiero. El mercado norteamericano volvió a mostrar capacidad de recuperación pese a un contexto internacional todavía atravesado por la guerra con Irán, la discusión sobre tasas de interés y el encarecimiento de la energía.
El S&P 500 subió 0,3% y cerró en 7.230,12 puntos, un nuevo máximo histórico. El Nasdaq avanzó 0,9% y terminó en 25.114,44 unidades, también en récord. El Dow Jones Industrial Average, en cambio, cedió 0,3% y cerró en 49.499,27 puntos. La foto final dejó una señal clara: el apetito por tecnología y grandes compañías volvió a pesar más que la cautela sobre sectores tradicionales.
Apple fue el nombre central de la rueda. La acción de la compañía subió 3,3% después de presentar ganancias e ingresos trimestrales por encima de las expectativas del mercado. Por su peso dentro de los principales índices, ese movimiento resultó determinante para empujar al S&P 500 y reforzar el clima positivo entre los inversores. Associated Press señaló que Apple fue la fuerza más importante detrás del avance del índice durante la jornada.
La lectura excede a una sola empresa. Reuters informó que, después de los resultados de las grandes tecnológicas, los analistas elevaron con fuerza las proyecciones de ganancias para las compañías del S&P 500. Según datos de LSEG IBES citados por esa agencia, las utilidades del índice podrían crecer 27,8% en el primer trimestre de 2026, el ritmo más alto desde el cuarto trimestre de 2021. Esa mejora en las expectativas se apoyó en resultados sólidos de Apple, Alphabet, Meta, Amazon y Microsoft.
El dato económico también tiene una lectura política. En un año condicionado por tensiones comerciales, guerra en Medio Oriente y presión sobre el costo de vida, las ganancias corporativas funcionan como señal de fortaleza para Wall Street. Pero esa fortaleza no necesariamente se traduce de inmediato en alivio para consumidores o trabajadores. La Bolsa celebra márgenes y balances; la economía real todavía mira combustibles, crédito, salarios y precios.
El petróleo aportó una cuota de calma. Después de semanas de tensión por el estrecho de Ormuz y por el conflicto con Irán, el Brent retrocedió este viernes y cerró en 108,17 dólares por barril, según Associated Press. La baja no elimina el problema energético, pero redujo parte del temor a una escalada inflacionaria inmediata. En los mercados, ese movimiento fue leído como un respiro para empresas, consumidores y bancos centrales.
La relación entre petróleo y acciones volvió a quedar expuesta. Cuando el crudo sube con fuerza, aumenta el riesgo de inflación, se encarecen los costos de transporte y producción, y la Reserva Federal queda con menos margen para bajar tasas. Cuando baja, aunque sea parcialmente, los inversores encuentran razones para tomar más riesgo. Ese equilibrio explica parte del rebote bursátil: buenos balances por un lado, menor presión energética por el otro.
La jornada dejó ganadores visibles más allá de Apple. Estée Lauder, Sandisk y Colgate-Palmolive también presentaron resultados superiores a lo esperado y contribuyeron al tono favorable de la rueda. En sentido contrario, Exxon Mobil y Chevron reportaron mayores ganancias, pero sus acciones retrocedieron por la comparación interanual y por la baja del petróleo. La energía, que durante las semanas de tensión geopolítica aparecía como refugio, mostró un comportamiento más moderado.
Los bonos también acompañaron el giro de mercado. El rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años bajó a 4,38%, según Associated Press. Esa caída puede aliviar costos de financiamiento en hipotecas, créditos empresariales y deuda pública, aunque el escenario sigue condicionado por la política monetaria de la Reserva Federal. La Fed viene de sostener tasas en un marco de incertidumbre, y cualquier nueva presión sobre petróleo o precios puede alterar las expectativas de recorte.
El avance semanal refuerza el tono positivo. El S&P 500 acumuló una suba de 0,9% en la semana, el Nasdaq ganó 1,1%, el Dow avanzó 0,5% y el Russell 2000, que reúne empresas de menor capitalización, subió 0,9%. En el año, todos los principales índices se mantienen en terreno positivo, con el Russell 2000 al frente, seguido por Nasdaq, S&P 500 y Dow.
En el plano internacional, la jornada tuvo una característica particular: muchos mercados permanecieron cerrados por el Día Internacional de los Trabajadores. En ese contexto, Wall Street quedó como una referencia dominante para medir el humor financiero global. Tokio cerró al alza, mientras Londres retrocedió levemente, de acuerdo con el reporte de Associated Press.
La foto del viernes combina entusiasmo y prudencia. Los récords del S&P 500 y el Nasdaq muestran que el mercado sigue premiando a las grandes tecnológicas y a las empresas capaces de sostener ganancias en un escenario difícil. Pero el telón de fondo permanece cargado: petróleo alto en términos históricos, guerra con Irán, aranceles, tasas todavía elevadas y una economía global sensible a cualquier interrupción comercial. Wall Street festejó, aunque el margen de tranquilidad sigue dependiendo de factores que no controla del todo.